domingo, 25 de febrero de 2018

Reseña de: GALERÍA DE ESPECTROS


Obra: GALERÍA DE ESPECTROS

Editorial: Club de Diógenes Valdemar
Año: 2011
Género: Novelas cortas
Por: Alan Sigma


Benjamin West. (1777)Bruja Endor

Es impactante descubrir esta conmovedora y triste representación al óleo del desolado Saúl, monarca de Israel, postrado frente a la imagen del profeta espectro; Samuel, esta pintura de la carátula encierra amores y tristezas, odios y promesas. Cabe resaltar que las tres novelas fueron creadas por tres escritoras; dos británicas y una escocesa. Fantásticas escritoras que a través de sus novelas nos develan su infinita sensibilidad al paisaje, y al infinito desconcierto que es la existencia humana.

Los caminos ennegrecidos por robles carbonizados murmuran la canción fatídica que al mezclarse, ceniza y lodo, forman un paisaje lúgubre, sombrío, similar al que presencia el poeta Dante cuando evoca: “No había llegado aún Neso a la otra parte, cuando penetramos en un bosque, que no estaba surcado por ningún sendero. El follaje no era verde, sino de un color oscuro; las ramas no eran rectas, sino nudosas y entrelazadas; no había frutas, sino espinas venenosas.” Al igual que un pueblo llamado Brentwood, Escocia, la noche tocaba a los tilos, olmos y perfumados cedros de colores rojizos y verdes ahora transformados en seres misteriosos, oscuros, en enormes figuras retóricas, fantasmales al acecho del lector imprudente.

En la novela un fantasma enamorado nos describe una antigua y rica casa en ladrillo rojo que conserva cuadros colgados hasta en el techo, casa que posee un salón maravilloso de color amarillo adamascado en el cual la señora Oke una distinguida, anacrónica, exquisita, estrafalaria y obsesionada por el pasado se abandonaba “a sus extraños ensueños”. Similares a los que Roland, el niño que atraviesa cabalgando en poni la escuela y el camino a la mansión asediada por antiguas ruinas cae al oír una misteriosa voz de llanto, y, que hace jurar al padre, coronel retirado que libere aquella voz angustiosa inserta en su cabeza o como la figura de ojos centelleantes y rostro marrón que observa la pequeña Gretchen esa figura espectral que es capaz de desviar tiros y regar cubilete con agua de Seltz.

Ayer soñé con un fétido demonio, aluciné que sus largos brazos me hundían en la fría tierra, me asfixiaba y sentía que me observaban sus malditos ojos resplandecientes ¿era la luna llena? ¿Quién puede afirmar que este libro fue el que lo propició? Este vinum sabbati te puede hacer experimentar la apremiante sensación que te observan, y tal vez haga desaparecer el sueño en un inquietante sentimiento de lo desconocido y te absorba en una pavorosa parálisis, nerviosa y silenciosa, como la de los muertos. Los fantasmas pueden ser una vaga ilusión pero ¡cómo nos estremecen!

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