sábado, 30 de junio de 2018

Los Cretinos de ROALD DAHL

LOS CRETINOS



Autor ROALD DAHL
Nº de páginas: 112 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: ALFAGUARA
ISBN: 9788420449029
La señora Cretino le juega una broma espantosa y pesada a su esposo, el señor Cretino le contesta con una broma todavía más pesada y cruel. Las venganzas de pareja es su diario y cómico vivir. Ellos tuvieron a lo largo de su vida malas ideas, y, según el libro esto crea una profunda transformación que los hace seres viles, feos, sucios y rencorosos. La vida de la señora y el señor Cretino se basa en la maldad y poder disfrutar del dolor ajeno.  
Este libro infantil tiene ideas extravagantes pero creíbles, sucesos que te llenarán de risas con muecas de repulsión. Si quieres saber qué le sucede a la pareja de cretinos te invito a que leas este libro.  

El progreso de la venganza.  
Un concepto formidable de este libro infantil es la delirante idea de la pequeña venganza sumatoria,  que crea una gran venganza. Esto ocurre en un ajuste de cuentas del viejo Cretino contra su esposa. Cada noche pegaba el viejo trozos de madera (no más gruesos que una moneda) al bastón de la señora Cretino y poco a poco, muy poco a poco fue creciendo su gran venganza delirante que me hace recordar la tortura asiática del bambú, en donde la planta crece lentamente hasta encontrar a su víctima. En síntesis, es un libro que en cierta medida vale la pena leerlo.

Por
Alan Sigmoide




 


viernes, 29 de junio de 2018

Algunos relatos orientales

Algunos relatos orientales



                                                      
Escrito sobre: 


Obra: Algunos espectros orientales
Autor: Koizumi Yakumo
Editorial: Libro al viento.
Año: 2011
Género: Cuentos



Obra: Cuentos de China y Tíbet

Autor: Lotta Carswell
Editorial: Norma
Año: 2011 
Género: Cuentos





"El poeta está envuelto en el humo de su pipa, y dice:

¡Oh! ¡El sueño! Por él vivimos muchas vidas distintas; él nos
libertad de la esclavitud del ser. Ser de un modo, ¡qué triste...! "
                                                 Fernando González


Las costumbres obedecen a los valores intuitivos, como dice William Ospina, y estos a través del lenguaje adquieren y se enriquecen de una forma  simbólica: todo tiene que ver con todo. Aquél lenguaje vivo se mezcla con los sueños y recuerdos, creando una memoria colectiva que se expresa en la palabra, en el relato.

Hace muy poco tiempo me enteré de cómo el gallo cantor se había ganado su corona. Que en el extremo occidente del Tíbet, en el reino de Sekkim, construyeron una torre que se izaba hasta el cielo y que todo ello inició  por un granjero que amaba sus cerdos. De la extraña historia de unos mágicos seres diminutos hechos en madera y al servicio de una señora que los hacía crear, cultivar y moler una misteriosa harina de trigo; luego la señora  utilizaba esta harina para hornear viandas deleitosas que brindaba a sus residentes al amanecer como desayuno, transformando a los incautos viajeros en burros. Es imposible no recordar aquella alegre e infortunada marioneta de madera que, al quedarse cinco meses sin escuela y en una entrega total al divertimento, se contagió de la fiebre de burro; luego en ese estado lamentable lo vendieran a un circo. De una manera muy similar, en este cuento chino, la señora número tres arriaba con un látigo largo  a sus desgraciados residentes transformados en jumentos. En la comunión de estos dos últimos relatos yace la extrema confianza de los futuros burros.

El tiempo, máximo regente de las culturas vivas y muertas, se expresa de una forma  divina en un sublime relato japonés. En esta historia, el tiempo es moldeado como un bello y fatídico sueño de un góshi (que es propietario rural y soldado-granjero) llamado Akinosuké; en este relato el resultado mágico, más que el acontecimiento, es el transcurso temporal.  Esta misteriosa concepción  del tiempo está muy arraigada en el vientre oriental y la podemos ver  en el Dios Visnú, el regente cósmico que nos sueña y sueña la realidad, y también en Sidarta Guatama,  que según la gloriosa historia oriental, era el iluminado, Buda  o despierto, de esta dolorosa realidad.

El que lea aquellos relatos asiáticos tiene la posibilidad de ver cómo al caerse  las pinturas de los peces en el lago, se desprenden del papel y ¡se alejan  nadando a las profundidades del Oriente!

Por Alan Sigma 




La naturaleza lo hace por nosotros

La naturaleza lo hace por nosotros Por Carlos Pérez Para temer por nuestras vidas, no hace falta que un espectro sob...